Enrique Vila-Matas: cuando el azar descansa Agosto 16, 2008
Posted by ivan in entrevistas.Tags: Bioy Casares, canaima, el viaje vertical, ferrer lerín, fuentes, Gallegos, Gamboa, Hugh Walpole, huidobro, premio, rey rosa, Singer, Vila Matas
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“Quizás la mayor preparación para sobrellevar
la vida fuera aprender el arte de romper con todo
lo que nos resulta atractivo o nos parece
imprescindible…convertirse en un perito
de las despedidas.”
Enrique Vila-Matas, El Viaje Vertical
Leemos en la solapa de la edición original de El viaje vertical (Anagrama, 1999): “Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) tiene una amplia obra narrativa que ha sido traducida a once idiomas
, siendo sus títulos más destacados La asesina ilustrada (1977, 1996), Impostura (1984), Historia Abreviada de la literatura portátil (1985)…” A ese aséptico catálogo habría que agregarle Bartleby y compañía, y un dato interesante, Vila-Matas nos indicó que “me asomo con estupor y asombro al Internet por el momento, pero lo utilizo bastante allá en Barcelona.” Así, obtuvimos apenas un destello en el agotado tiempo del autor, que quería descansar y sintonizar su espíritu y con la cercana premiación en el XII Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos (ganador entre 247 novelas y acreedor de US$ 60.000).
Partimos de una paradoja y una coincidencia, ya que Federico Mayol, el anciano protagonista de la novela, es expulsado de casa por su mujer, que enfrenta, según ella, una carestía de personalidad, pues “sólo tengo un pobre huerto y sólo soy un triste florero”. Así, esa violencia del mundo cotidiano invita al anciano a caer, caer al fondo de sí mismo, según instrucciones de Huidobro, dejadas como indicios por Vila-Matas al inicio del libro. Esa paradoja que detona el viaje de un hombre cansado, coincide con otra, de menor valía y un poco balbuceante, como el ataque al Premio Rómulo Gallegos (entregado y validado anteriormente con escritores de la talla de Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, entre otros), iniciado por el filósofo a quien se le pagó, como funcionario, para cuidarlo y hasta para perfeccionarlo, pero hemos visto que la postmodernidad está llena de eso, de impotencias ante la batalla, de rodeos, de proyecciones culpables.
¿Quién es el extraño?
Leemos en El viaje vertical que cuando se viaja con alguien “siempre tiendes a mirar lo que te rodea con extrañeza, mientras que, cuando viajas solo, el extraño siempre eres tú”… Sentencia vivida por Mayol (y acaso nosotros) en esta novela de un tempo suspendido, que te impide salirte sin experimentarla toda, y que además nos confirma las palabras de Rodrigo Rey Rosa: “las banalidades son en realidad cosas profundas que, por hastío o por cansancio, hemos dejado de percibir”. Más allá del posible pesimismo, nos indicó el autor que “es en definitiva una novela optimista, no voluntariamente optimista, pero salió así”.
— El Rómulo Gallegos garantiza anaqueles en América latina, y a pesar de las polémicas y los divismos inherentes a estas entregas, es un reconocimiento valioso que nosotros, los venezolanos, le rendimos al mundo literario, a veces tan ajeno al país.¿Qué significa para usted este Premio y quería saber si ha visitado la obra de Rómulo Gallegos?
— Vila-Matas: La obra de Rómulo Gallegos la conozco a través de Ferrer Lerín, que me habló de él y sus novelas Doña Bárbara y Canaima. Conozco un poco la trayectoria política del personaje y, en cuanto a lo que significa el Premio, lo considero el paso de un reconocimiento en voz baja, pero obvio, clandestino casi, a un reconocimiento oficial de mi obra. También representa un encuentro más con Venezuela, pues vine a Mérida hace unos años en compañía de Sergio Pitol y Juan Villoro; y con Latinoamérica , donde tengo una relación muy buena con los lectores.
— Federico Mayol es impulsado a viajarse pasado los setenta años, por lo tanto, en El viaje vertical veo eso, un atentado contra ciertas certezas que todos creemos tener ”no amar mucho era un medio seguro para ser amado”, por ejemplo…Un hombre que veía lo menos posible, pues todo le molestaba, de pronto debe ver, verse… ¿Cómo fue el diseño de esta extraordinaria nave que es su novela?, ¿de qué germen despegó?
— VM: El origen es una pregunta que hice en Madeira, en la cumbre de una montaña, viendo la belleza de esa isla portuguesa. Pregunté ese día sobre los movimientos separatistas o independentistas en la isla. Y es muy raro que yo haga esa pregunta, bueno, me contestaron que no, que siempre había sido una isla portuguesa… Pensé que esa pregunta quizá la hubiera hecho un personaje como mi padre o alguien de su generación, alguien que fuera nacionalista catalán, yo no lo soy… De ahí salió la idea de que un personaje como mi padre (Mayol), nacionalista catalán, que fuese abandonado por su mujer y se viese obligado a emprender un viaje sin retorno y pasara por Madeira donde haría esa pregunta. Ese es uno de los orígenes de la novela.
— Asumida como experiencia de consumo, siento a veces que la acción de comprar un libro a ciegas produce el mismo temor que entrar en un restaurante desconocido, sólo porque el hambre apremia y el nuestro está del otro lado de la ciudad… Cada vez se escriben más libros desde el mercado, casi como guiones con sus plot points cronometrados, por lo tanto, cada vez hay menos libros saboreados, de esos donde el autor te describe el gozo-sufrimiento que vivenció escribiéndolo…Como lector, ¿cuál su visión del viaje literario contemporáneo?
— Sí, lo que da una exigencia que tenían los escritores asumida, que era natural y normal, el no transmitir un mensaje que viniese de la nada, sino un mensaje o un discurso mínimamente comunicado, con una reflexión sobre la condición humana, por ejemplo, se ha convertido en una especie de estropicio bastante general. El que yo tenga una actitud casi anticuada con respecto a la literatura, digamos de recordar que en una época la literatura tuvo dignidad, pues se ha convertido en una rara avis, cuando debería ser lo contrario, como era la actitud de otras épocas. Yo me formé en un tipo de literatura muy distinta de la que ahora se lee. En estos momentos estoy leyendo mucha crítica literaria por motivos del libro que estoy haciendo: Steiner, Claudio Magris, Ricardo Piglia, Edmund Wilson, entre otros … Pues escribo una novela (El mal de Montano) de alguien que se hace pasar por un crítico literario.
— En la “Vida feliz de un joven llamado Esteban”, Santiago Gamboa, que compitió en esta entrega del Rómulo Gallegos, afirma lapidariamente que “Aprendí, a sangre y fuego, que en literatura es posible defender cualquier tesis, aún la más disparatada, si se tiene el suficiente carisma y la labia para hacerlo?
— VM: Esa es la gracia que tiene la literatura que permite dos cosas contradictorias en el espacio de una sola línea, y así un autor como Singer, el escritor judío-norteamericano dice que cree en Dios en una frase y a la siguiente dice lo contrario… La literatura permite estas contradicciones que responde a lo que somos nosotros, seres contradictorios…
— Decía el inglés Hugh Walpole, “que la vida si debe ser conquistada reclama toda clase de trucos inteligentes”, ¿Qué trucos utiliza Vila-Matas para conquistar la suya?
— VM: Como decía Bioy Casares, la inteligencia sirve para descubrir un agujerito para salir de una situación que nos tiene atrapados, saber salir de ese trance es la mayor utilidad de la inteligencia que se refleja en la literatura.
(*): Lee el Discurso pronunciado por Vila-Matas al recibir el Premio Rómulo Gallegos.
(*): Entrevista publicada originalmente en Cyberanalítica. Replicada en www.escritores.org y en el libro Vila Matas portátil.
Epa mi estimado…¿Qué pasó?
La vaca multicolor no está dando leche desde el día 16….
Cordial saludo.
romper con todo es dificil,principalmente para los gallegos http://autosar-lavadoamano.blogspot.com/