Un hombre de aceite septiembre 18, 2008
Posted by otro venezolano in libros.Tags: bid & co, caracat, hombre de aceite, Jose Balza, petroleo, yuppies
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El escritor y psicólogo José Balza (Delta del Orinoco, 1939) indica en la portada que esta obra es un fábula y, luego de leerla en una sentada, confirmamos que realmente es una “ficción artificiosa con que se encubre o disimula una verdad” (DRAE). La verdad, en esta fábula, es un país petrolero con una capital llamada Caranat en la cual Luis Samán se jubila de Petrolia.
En la despedida, el presidente de la corporación afirma festivo: “no hay casa elegante, teatro, universidad, autopista, televisora, hipódromo y línea aérea, que no tenga sus raíces y su explicación en la producción petrolera… El petróleo es lo obvio entre nosotros, no como Dios, pero casi”.
Luis se somete a una reingeniería completa: se muda con Isaka, una bellísima muchacha mucho más joven que él; reconstruye la casa de sus padres y se prepara para un plácido retiro… Pero él no contaba que la revolución ocurrida en el país lo alcanzaría. Llega un militar que pretende distribuir el petróleo entre los más pobres, acabar con las desigualdades… Así que, duplicado el sueldo y seducido por una despampanante ejecutiva, el jubilado retorna a Petrolia junto a Ochoa, un amigo encargado de ejecutar los planes aguas abajo… Pero Ochoa es demasiado honrado para ese proceso, sin obviar que opina que el presidente está demente y patina sobre las palabras, “las usa desusándolas”.
En este retorno a Petrolia, el ejecutivo descubre que hay un mundo (viajes en primera, bonos ilimitados, desviaciones de recursos y amante políglota y desenfadada) que no vivió antes y no se arrepiente de participar en esa desenfrenada carrera de traiciones, complots y muertes para alcanzar el Dorado que los nuevos yuppies también sueñan.
Valoración: Una obra amena, intrigante a ratos y necesaria para entender el impacto del petróleo no sólo en Venezuela como país, sino el poder de este poderoso mineral para desactivar los raros destellos morales que podrían tener los habitantes del país.
A destacar
El rastreo que hace Balza de la presencia de la locura en la política venezolana. Aquí los pasajes memorables:
“A comienzos de 1700, el gobernador NIcolás Eugenio de Ponte y Hoyo enloqueció, estuvo ejerciendo sus funciones y nadie lo advertía o fingían no advertirlo, por respeto o por temor. Hasta que la cosa fue notoria.
— Es cierto, el hombre murió en 1705. Y usted tiene razón: la lógica de la locura condujo a aquella sociedad durante un tiempo. Y como los de entonces éramos los mismos de hoy, el mal nos invadió hasta hacerse normal en esos años.
— Y luego citó usted el caso de Diógenes Escalante , en 1945. Una figura decente, importante en el momento histórico, cuyo tuvo que haberse iniciado antes. Y sin embargo llega a ser candidato presidencial con un inmenso reconocimiento.
— Claro. No llegó a mandar, fue retirado. Pero también toda una colectividad recibía su efluvio.”
- “..me pregunto si como cosa que está courriendo en presente, puede la locura de un mandatario ser realmente advertida. El político y, sobre todo, si ha sido investido como presidente de la nación, carece de proporciones a menos que la ley le sea rígidamente aplicada. Su desproporción responde por su capacidad de dirigir, de administrar, de concebir al país. Así, el magnetismo, la fascinación que ejerce o simplemente sus ofrecimientos, sus planes y promesas le permiten cualquier exageración. Sobre todo si las necesidades populares, si la ignorancia y la pobreza de las masas son vastas. Exageración que puede no tener límites (para la actividad íntima y personal del presidente; para su vinculación internacional; para sus delirios mentales) y que en nuestro momento pudiera parecer energía, capacidad poderosa de hacer, cuando en verdad es psytomene reactiva, paradojal, social, que aprece ante el país como normalidad”
José Balza. Un hombre de aceite
Bid&co, Caracas, 2008. 125 pp
(*): Una versión más breve de esta reseña se publicó en el Semanario CCS y en el periódico Urbe. Columna patrocinada por Libroria.
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